El proyecto P27 Biziberritzen ha culminado con éxito su primera intervención artística en el Polígono 27 de Martutene. Tras varios meses de trabajo, las personas participantes del grupo Bidean de los talleres de Ayuntamiento de Donostia han presentado el mural comunitario realizado en la caseta de la Asociación del Polígono 27, en un acto que reunió a miembros de la asociación del Poligono 27, representantes de servicios sociales municipales, entidades colaboradoras y personas vinculadas al proyecto.

El encuentro sirvió para compartir el resultado de una iniciativa que ha demostrado que el arte puede ser una poderosa herramienta de inclusión social, aprendizaje y construcción de comunidad.
Un mural que cuenta una historia
El pasado mes de abril comenzó esta aventura con un grupo de personas que, en su mayoría, no tenían experiencia en muralismo ni formación artística.
Durante estos meses han aprendido nuevas técnicas, han trabajado en equipo, han desarrollado su creatividad y, sobre todo, han descubierto que el compromiso, el esfuerzo y la ilusión pueden transformar mucho más que una pared.

Hoy, ese aprendizaje se refleja en un mural que ya forma parte del paisaje del Polígono 27 y que da la bienvenida a todas las personas que acceden por la rotonda principal.

No solo han pintado una caseta. Han dejado un regalo para todo el polígono. Un espacio que transmite identidad, color y belleza, y que nos recordará cada día que la inclusión también puede construirse desde el arte.
Un proyecto que transforma personas y espacios
P27 Biziberritzen nace con un doble objetivo: mejorar el entorno urbano del Polígono 27 y ofrecer a personas en procesos de inclusión sociolaboral una experiencia real de aprendizaje, participación y crecimiento personal.
A través del muralismo comunitario, las personas participantes han fortalecido competencias personales y prelaborales como la responsabilidad, el trabajo en equipo, la comunicación, la creatividad, la autonomía y el compromiso.
Todo este proceso ha sido acompañado por los artistas Maialen Arocena y Jabier Rodríguez, quienes han compartido con el grupo mucho más que conocimientos técnicos. Durante estos meses han guiado el proceso creativo, fomentando la participación, la confianza y el trabajo colaborativo, demostrando que el arte puede convertirse en una poderosa herramienta de aprendizaje, expresión e inclusión social.
El resultado es una obra colectiva en la que cada persona participante ha dejado su huella y que refleja el esfuerzo compartido de todo el equipo.

Al mismo tiempo, el proyecto ha contribuido a reforzar los vínculos entre empresas, entidades y comunidad, demostrando que la colaboración entre todos los agentes del territorio genera oportunidades reales.
Un acto para reconocer el trabajo realizado
Durante el acto de presentación se puso en valor el esfuerzo de todas las personas participantes, auténticas protagonistas del proyecto.

También se agradeció la colaboración del Ayuntamiento de Donostia y de la Asociación del Polígono 27, cuya implicación ha sido fundamental para hacer realidad este proyecto.
Asimismo, se quiso expresar un agradecimiento muy especial a Ainhoa y Josean, miembros de la Asociación del Polígono 27, por la cercanía, la acogida y el cariño con el que han acompañado a las personas participantes desde el primer día. Su apoyo constante y su calidad humana han hecho que el grupo se sintiera como en casa, aportando un valor que ha ido mucho más allá de la cesión del espacio.
Tras las intervenciones, las personas asistentes pudieron recorrer el mural, conocer el proceso creativo y compartir un encuentro distendido con las y los artistas.

Esto no termina aquí
El acto también sirvió para lanzar un mensaje de futuro:
Desde Erroak Sartu Elkartea queremos que P27 Biziberritzen tenga continuidad.
Esta primera experiencia ha superado ampliamente nuestras expectativas y nos confirma que el muralismo comunitario puede convertirse en una herramienta estable para seguir generando oportunidades de inclusión y, al mismo tiempo, mejorar la imagen del Polígono 27.

Por ello, hacemos un llamamiento a las empresas del polígono para que se sumen a esta iniciativa.
Nosotras seguiremos aportando lo más importante: las personas, el acompañamiento y los y las artistas. Solo necesitamos nuevas paredes sobre las que seguir construyendo historias de inclusión.
Porque cada muro puede convertirse en una oportunidad y cada mural en un símbolo de compromiso con las personas y con el territorio.
P27 Biziberritzen no termina hoy. Hoy, simplemente, comienza su siguiente etapa.






